Tras tejer algunas redecillas, buscar apoyo en esa situación que nos incomoda de forma más o menos apremiante, sucede la euforia; cada vez que alguien con sus comentarios más o menos intencionados, más o menos conscientes, da solidez a la relidad de contraste que estamos creando, sucede la euforia, la euforia de poder dar solidez a una idea incipiente, a una realidad en la que necesitamos el apoyo de otras realidades para solidificar la nuestra, adecuada a extender nuestra zona de confort...
Perdemos, perdemos nuestra propia base, vendemos apoyo por apoyo, nos atamos a las propias situaciones incómodas de las personas que nos ofrecen un pedacito de suelo donde afirmar nuestra propia realidad.
jueves, 23 de noviembre de 2017
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